Sustituir ventanas antiguas de aluminio, hierro o madera por PVC de alta eficiencia es una de las reformas con mejor retorno de inversión. Te explicamos cómo abordar el cambio y qué esperar del resultado.
Corrientes de aire perceptibles, condensación en los cristales, dificultad para abrir o cerrar, ruido excesivo del exterior o un aumento notable en la factura de climatización son señales claras de que tus ventanas actuales ya no cumplen su función.
Al sustituir ventanas antiguas por PVC de alta gama, se reduce de forma inmediata la pérdida de calor, el ruido exterior y la necesidad de climatización artificial. El cambio también revaloriza la vivienda y mejora su certificación energética.
En algunos casos es posible instalar "premarco sobre premarco", reduciendo tiempos y suciedad, aunque lo habitual y más recomendable es retirar el marco antiguo por completo para maximizar el aislamiento del nuevo sistema.
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